[Publicado en la revista Ruta 66]

¿Se imaginan que vamos a la gasolinera a repostar y nos atiende Graham Parker? ¿O que vamos a un banco a pedir un crédito y nos encontramos a Harry Nilsson trabajando en un despacho? ¿O que vienen a instalarnos el gas a nuestra casa y se presenta Joe Cocker con una caja de herramientas? ¿Se imaginan ir a reclamarle la nota de un examen a Sting? Claro que no. Hoy día es impensable, pero hubo un tiempo en que esto fue posible. Hubo un tiempo en que todos ellos tenían otros quehaceres en sus vidas para poder llegar a fin de mes. Vamos a ver algunos casos curiosos acerca de las ocupaciones anteriores de algunas estrellas del Pop.

         ¿Quién mejor para empezar este artículo que el Rey? Antes de conocer a Sam Phillips, Elvis tocaba la guitarra para sus compañeros de clase de la Humes High School, en Memphis, donde se graduó en 1953. Después de eso entró en la Crown Electric Company, donde desempeñó varios trabajos, entre ellos el de camionero. Un año después conocerá a Sam Phillips, Sun Records, Scotty Moore, “That’s All Right Mama”, y el resto ya lo sabéis… Otro que fue camionero fue Brook Benton, quien llegó con 17 años a Nueva York desde Carolina del Sur, y trabajó como camionero y friegaplatos para mantenerse, antes de que su voz aterciopelada lo elevase al estrellato del soul. Corría el año 1948 y Benjamin Peay (aún no se hacía llamar Brook Benton) cantaba de noche y chupaba asfalto de día.

En 1961 Joe Cocker contaba con 17 añitos de edad. Por esa época, el joven Joe tenía dos ocupaciones: tocar por las noches en los pubs de su Sheffield natal bajo el nombre  Vance Arnold, acompañado por The Avengers, y trabajar de día como aprendiz de instalador de gas en la East Midlands Gas Board, bajo el nombre de John Robert Cocker. En 1964 firmó un contrato con Decca, por lo que pidió una excedencia y grabó su primer single, una versión de “I’ll cry instead”, pero el resultado no fue el esperado y Cocker volvió a su trabajo en la compañía de gas. En 1967 lo volvió a intentar, yéndose a Londres, y esa vez lo consiguió.

Aunque Chrissie Hynde nació en 1951 en la neumática ciudad de Akron, Ohio, se trasladó a Londres durante los setenta, fascinada por el movimiento pre-punk que allí se estaba fraguando. Antes de conocer a los que serían sus compañeros en The Pretenders, Chrissie  trabajó vendiendo bolsos, fregando platos, crítico musical para New Musical Express, y en la boutique y centro de operaciones (SEX) que regentaban la diseñadora Vivienne Westwood y Malcom McLaren. De ahí fue despedida cuando tuvo una pelea con su novio de entonces, el crítico musical Nick Kent, quien la golpeó con su cinturón. Golpeada y despedida. Poco después sería Sid Vicious el que golpearía a Kent con una cadena en el 100 Club.

Seguimos en Londres, donde vino al mundo en 1954 Declan MacManus, a.k.a. Elvis Costello, hijo de un trompetista y una cantante de jazz. Desde pequeño se interesó por la música y comenzó a tocar en bandas formadas con compañeros. Tras casarse en 1974 con su primera mujer y tener un hijo, Matthew,  y viendo que de la música no podía vivir por el momento, fue contratado como operador de ordenadores en la factoría de Elizabeth Arden en Acton, donde comenzaría a componer  – mientras no le veía nadie – la base de lo que serían sus primeros temas como Elvis Costello, su fabulosa ópera prima. Después de grabar su primer elepé abandonó, lógicamente, su apasionante trabajo con las tarjetas perforadas. Costello lo apostaba todo a la única carta que le valía, y se marchaba de Elizabeth Arden el 5 de julio de 1977. El 22 de ese mes veía la luz “My Aim Is True”.

Siempre ha entrado en el mismo saco nuevaolero que Elvis Costello. Hablamos de Graham Parker, quien inevitablemente irá asociado a términos como new-wave o pub-rock. Efectivamente, los inicios de Graham Parker coincidieron con ambas corrientes musicales en Inglaterra a principios de los setenta. Su primer trabajo, el álbum “Howlin’ Wind”, data de 1976; pero antes de que esto se produjera, Graham Parker tuvo que subsistir en trabajos como recaudador de máquinas recreativas, empleado de gasolinera en Deepcut – localidad cercana a Londres – o, inaudito, alimentador de ratones en un centro biológico. También estuvo de gira por Gibraltar – donde llegó a trabajar descargando congelados en el muelle y repartiéndolos en supermercados –  y Marruecos con una banda de versiones.

Para poder conseguir vender millones de copias de “Ain’t No Sunshine”, Grammy incluido, Bill Withers tuvo que currárselo duro. Para ello llegó en 1967 a Los Ángeles – contaba 29 años de edad -, tras pasar nueve años en la armada, y comenzó a trabajar montando lavabos en aviones, mientras movía sus grabaciones por las compañías de discos. En mayo de 1971 William Harrison Withers Jr. cambiaría una compañía aérea, la Weber Aircraft, por una discográfica, Sussex Records, para publicar “Just As I Am”. Su disco de debut, producido por Booker T. Jones, le llevaría al estrellato gracias al éxito incontestable de “Ain’t No Sunshine”. 

A mediados de los setenta, Gordon Sumner ya había trabajado esporádicamente como obrero de la construcción y conductor de bus y compaginaba en Newcastle su trabajo durante el día como profesor de inglés en el St Paul’s First School, con las actuaciones con  bandas de jazz como Last Exit o Phoenix Jazzmen, por las noches. Fue precisamente a causa de un jersey con rayas negras y amarillas -asemejándose a una avispa- que solía llevar con estos últimos, cuando recibió el sobrenombre, ya inmortal, de Sting. En enero de 1977 decidió trasladarse a Londres, donde conoció a Stewart Copeland y a Andy Summer, y nació The Police, sin tener que rendir pleitesía a la corriente musical imperante en las islas.

Otro ilustre que se codeó con las computadoras antes de dedicarse a la música -al igual que Elvis Costello- fue el neoyorkino Harry Nilsson Edward III. A principios de los sesenta, con apenas 20 años, comenzó a trabajar en el área de computación del Security First National Bank de Los Ángeles, un trabajo bien pagado, de su agrado, en el que encontró la estabilidad y la comodidad. Por suerte para los que amamos a Nilsson, este compaginó su trabajo serio con la composición, realizando grabaciones caseras. En 1967 The Monkees era lo más parecido a los Beatles que había en América. Cuando decidieron versionar “Cuddle Toy”, procedente de una demo de Nilsson, Lester Sill, poderosa figura de la industria de la música, le dijo a Nilsson: “Ya puedes dejar el banco”. Y así fue.

Un trabajo más excitante que el de Nilsson es que desempeñaba Wendy O. (O de Orlean) Williams antes de formar The Plasmatics. Durante los setenta pasó de hacer bikinis de croché a trabajar en espectáculos de sexo en directo, apareció en revistas porno e incluso en películas («Candy Goes To Hollywood»). Fue el productor de films porno Rod Swenson quien, aparte de convertirse en su pareja, la puso en contacto con la escena musical para dar forma a Plasmatics en 1978, donde Wendy aplicaría al creciente punk todo lo aprendido en su anterior etapa laboral. A partir de 1993 intentó quitarse la vida en dos ocasiones (clavándose un cuchillo e ingiriendo efedrina por encima de sus posibilidades).  A la tercera, en 1998, lo consiguió de un disparo.

Nacido en Nueva Orleans en 1924, Lee Dorsey sirvió en la marina y comenzó su carrera como boxeador en la categoría de peso ligero en Portland, en los primeros 50. Al parecer tuvo una trayectoria pugilística bastante exitosa, compitiendo bajo el nombre «Kid Chocolate» (No hubiera sido tampoco un mal nombre para la música). Hacia 1955 lo dejó y persiguió su sueño en Nueva Orleans, una carrera como cantante. Aún así, alternó en sus inicios esta búsqueda de su sueño con la dirección de un taller de reparación de coches. Por fin consiguió ser una estrella en 1961, cuando grabó «Ya ya», que fue top 10. Tras una década de rock and roll, Irving Lee Dorsey volvió a la seguridad de su taller de coches. Allí lo encontró Joe Strummer en 1980 cuando le invitó a abrir los conciertos de The Clash en Estados Unidos. Seis años después moría de un enfisema pulmonar.

Otro que se dedicó profesionalmente al boxeo fue Champion Jack Dupree. En él se da la típica historia de infancia difícil: nacido en Nueva Orleans a principios de siglo XX, sin padres (se dice que murieron en un incendio provocado por el Ku Klux Klan), criado en un orfanato y buscándose la vida desde muy joven en la calle, donde aprendió a tocar el piano. Así, en 1935 era boxeador profesional en Illinois, donde disputó 107 combates y fue campeón en Indiana. De ahí le sobrevino el nombre “Champion Jack”. En 1940 se cansó de recibir crochets y volvió al piano, del que no se separó hasta su muerte en 1992. También el gran Bo Diddley hizo sus pinitos en el campo del boxeo semi-profesional cuando era joven, antes de la década de los cincuenta. Pero a los 19 años se dio cuenta de que recibía más golpes que combates ganaba, y lo dejó. Aparte de eso también se desempeñó como camionero y albañil, entre otros empleos, mientras tocaba en clubs y fiestas por las noches.

Por aquella fecha también centraban sus esperanzas en el boxeo nada menos que los tres jóvenes integrantes del Johnny Burnette Trio: los dos hermanos Burnette –Johnny y Dorsey– y el guitarrista Paul Burlison. Todos en el campeonato amateur Golden Gloves, como Bo Diddley. Tras su aventura pugilística, ambos hermanos trabajaron en las barcazas que cruzaban el Misisipi durante un tiempo. Dorsey, el bajista, consiguió posteriormente trabajo como electricista en la Crown Electric Company de Memphis -donde, ya hemos comentado, trabajó también Elvis como camionero-  junto a su vecino Paul Burlison. En 1952, los tres formaron The Rock And Roll Trio, y nos dejaron para la posteridad maravillas como “Tear it up” o “Train Kept A Rollin’”. Para cerrar la ronda de boxeadores, mencionaremos a Kid Crochet, otro nombre magnífico. Disputó doce combates y, en sus propias palabras, los ganó todos salvo once. Hablamos de Dean Martin, quien probó en el boxeo amateur a los 15 años, aparte de buscarse la vida trabajando en una fábrica de acero o como croupier en un casino ilegal.

Hoy día, Roger Daltrey sería un chapista más en Londres si su primera banda, The Detours, no hubiese fructificado para convertirse en una de las más grandes de la historia, The Who. Todo esto ocurrió a principios de los sesenta cuando Roger fue expulsado de la Acton Grammar School por su comportamiento conflictivo con alumnos de estratos sociales superiores -donde también estudiaban Pete Townshend y John Entwistle-  y comenzó a trabajar de chapista de día y de rockero de noche, una vez aceptó la invitación de Townshend de unirse a su banda mod en 1962, tres años antes de explotar con “I can’t explain”.

El inefable Jonathan Richman viene a este artículo por su trabajo como recadero para el magazine “Esquire” una vez se trasladó de Boston a New York en 1969, con  18 años. Allí también encontró trabajo como camarero en la zona cero del momento, el Max’s Kansas City. El motivo del traslado no era otro que acercarse a su banda preferida, la Velvet Underground, de la que había conseguido ser telonero en su Boston natal. Cuando Lou Reed dejó la banda Richman volvió a Boston, donde formó The Modern Lovers junto a su vecino John Felice. En 1973 grabarían su clásico primer elepé homónimo, aunque no vería la luz hasta 1976.

Antes de que comenzara la década de los setenta, Tom Waits servía mesas en Napoleone’s Pizza Parlor en San Diego, a cinco millas de su ciudad natal, Whittier. Previamente había trabajado repartiendo periódicos y tras dejar la pizzería realizó todo tipo de trabajos: portero, cocinero, friegaplatos, taxista, bombero, trabajador en la gasolinera… Como dice Jay S. Jacobs en su biografía, “trabajó en toda clase de empleos que requerían el uso de guantes de goma y gorro”. Todo eso fue hasta 1972. A partir de ahí, “Closing Time” y gloria.

Tommy Roe compuso “Sheila” a los 14 años para conquistar a una chica de su colegio que, en realidad se llamaba Freda. No la consiguió, pero sí consiguió llegar al número 1 del Billboard estadounidense en 1962.  La primera grabación de “Sheila” data de 1960, interpretada por Tommy Roe and The Satins. La canción pasó bastante inadvertida y Tommy Roe siguió haciendo bolos a nivel local. Por si las moscas, al acabar el instituto consiguió un trabajo como soldador en General Electric. En 1962, se grabó de nuevo  “Sheila”, tal y como la conocemos hoy, y se convirtió en un hit instantáneo, llegando a lo más alto de las listas a finales de julio de 1962. Thomas David Roe tuvo entonces que elegir entre su trabajo como soldador por setenta dólares a la semana o salir a la carretera a hacerse una estrella mundial. Aunque parezca una elección fácil, Roe tuvo sus dudas hasta que le plantaron un cheque por valor de diez mil dólares como adelanto y guardó el soplete en la caja de herramientas para siempre.

Antes de llenar las pistas de baile a principios de los noventa junto a su hermano, Phil Hartnoll trabajaba como albañil en su Kent natal. Por suerte, con lo que ganaba como paleta se compró un buen día un sintetizador Korg Poly-800.  El cambio de los ladrillos por los secuenciadores no le salió nada mal, ya que  en 1989 los hermanos Hartnoll, bajo el nombre de Orbital, comenzaron a mover su reluciente “Chime” y entraron en la década de los noventa por la puerta grande.

Me despediré con otros trabajadores ilustres, como Billy Bragg al frente de una tienda de discos a principios de los 80 (tras salir por patas del ejército), Judge Dredd como gorila y portero de discoteca, Georgie Fame como aprendiz de tejedor de algodón cuando contaba 15 años, o, para concluir, caso curioso, Dave «Dee» Harman, el líder de Dave Dee, Dozy, Beaky, Mick & Tich, quien era cadete de policía en Wiltshire en 1960 y fue el primero que acudió a la escena del accidente de coche que le costó la vida a Eddie Cochran y casi a Gene Vincent cerca de Chippenham. Dave guardó la guitarra de Eddie hasta que se la pudo entregar a su familia. Un año después formó su primer grupo, Dave and the Bostons, para luego formar el anteriormente mencionado.

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